CAPITULO 10 - don patrichio es oficial



Bajo la presión de los dos mirándome fijamente, saqué el bloque de "post-its" que como ya sabéis llevo siempre encima y un boli Bic negro que funcionó después de un par de bocanadas de aliento.

Queréis algo en particular o free-style? - pregunté con un poco de gracia para quitar tensión...- aunque mi pregunta era más bien de supervivencia, ya que parecía que mi destino dependiese de este dibujo.

Ellos no se rieron y dijeron al unísono: Dibuja y calla!

Piensa Cristian, me decía a mi mismo… cerré los ojos y me dije convencido : No soy Cristian, soy Don PatriCHio un pintor bohemio creador del “Street Cubism”, dicho esto en plan mantra, encaré el papel, y sin pensar demasiado empecé a dibujar un conjunto de figuras geométricas al azar que se iban uniendo como por arte de magia creando a un especie de caballero antiguo con una gran semejanza a Don Quijote.

Después de trazar el último semicírculo que cerraba el sombrero de mi caballero cubista, lo firmé y se lo di a la hechicera del agua y al brujo de la birra que miraban el papel cómo si yo fuese Picasso.

Martina sonrió y dijo: Parece Don Quijote, un caballero de los cuentos españoles…

Es verdad! me gusta - dijo el Rasta

Gracias Maestro - dije orgulloso de mi obra, aunque sorprendido de que vieran y conociesen a Don Quijote.

He tenido una idea!  dijo la Hechicera, creo que puede funcionar...

Voy a por algo de comer y os lo cuento, vuelvo en 20 minutos.

En ese momento, bebí un trago de mi vaso de agua, olvidando que la última vez que bebí me había quemado , pero esta vez estaba bien fría - sonreí.

Me acerqué tímidamente al maestro, decidido a pedirle disculpas por haberle mentido sobre mi, pero antes de que pudiera decir una sola palabra el se adelantó:

Escucha PatriCHio (el nunca me llamó Cristian), me da igual si eres o no artista, no debía haberte traído hasta aquí sin contarte mi verdadera historia, los dos hemos mentido.

Si deseas volver a Ibiza, dímelo y sacaré tu billete después de comer.

Me había quedado sin palabras, era de verdad un Maestro, no porque nunca se equivocase, justamente por lo contrario, sabía admitir sus errores y disculparse en caso que fuese necesario y eso le honraba.

Después de una noche random y una mañana de señales, brujos, hechiceras y conspiraciones de mafias cerveceras controlando el mundo, yo ya sentía que Rastaman era como un amigo de toda la vida, y veía que ese sentimiento era recíproco.

No podía dejar a mi amigo tirado ahora - pensé - y aunque todo había sido muy inesperado, sentía algo por dentro que me decía que aún no era el momento de regresar a casa...

El Maestro me miraba esperando una respuesta, con la cara de que elija lo que elija, estará bien.

Sabes que Maestro? - le dije sonriendo

Sorprendido de la pregunta me contestó - qué?

Me caes bien, te pido disculpas por no asumir que soy un simple camarero y decirte que soy un artista. Pero quiero que sepas que pienso quedar a ayudarte a hacer cerveza o a sabotearla lo que sea para liberar a tus compatriotas de Grinder Plate.

Rastaman me miró emocionado, por el apoyo incondicional que le estaba mostrando en ese momento pese a la falta de rigurosidad de sus planes contra los malos.

Con los ojos brillando y emocionado dijo mirando a lo alto...

Tu no eres un camarero a partir de ahora serás Don Patrichio!

Artista Bohemio creador del Street Cubism ! Y caballero de honor de GPlate !!

Sonreí,  los dos sonreímos, y después nos dimos un abrazo, como cuando haces las paces con un amigo con el que no te querrías haber enfadado.

Oficialmente, ya era Don PatriCHio, y me gustaba .