Ya había creado dos PatriCHios oficiales...
La siguiente parada fue en la biblioteca, era enorme, un edificio de más de diez plantas, con secciones muy especializadas en todo tipo de campos, la más importante de todo Reino Unido decían los guías de los turistas en la entrada, nosotros cruzamos la gran puerta acristalada y nos dirigimos por un largo pasillo a una sala enorme que estaba llena de libros de recetas de cocina, 20 metros cuadrados dedicados a literatura culinaria, algunos tenían cientos de años, el Maestro eligió 3 o 4 libros, y después fuimos a sentarnos en una mesa en el centro de la sala, justo en frente de la bibliotecaria encargada de la sección de gastronomía.
Tanto libro de comida me estaba entrando hambre, pero esperaba a que el rasta me dijese que hacíamos allí.
Tu tercera obra es para ella - me dijo- señalando a la bibliotecaria.
Era una mujer corpulenta de unos 60 años, que había pasado media vida ordenando alfabéticamente libros de cocina, estaba ahí por vocación, o eso parecía… pero ya hacia años que había dejado de ser amable, y no dudaba en llamar al tipo de seguridad de 130kg que había en la puerta, quien parecía que había probado el millón de recetas encerradas en esas estanterías incluso repetido de algún plato, si no ibas a permanecer en un silencio como el que a ella le gustaba, sin toser, sin arrastrar sillas, sin que se caigan bolis al suelo ni se oigan cremalleras de abrir la mochila, ni el ruido del lápiz al sacar punta.
Porque a ella? No había nadie más ? - parecía el diablo cuando miraba de reojo
El Maestro parecía muy entretenido leyendo esos libros de cocina, y anotando cosas en su libreta al mismo tiempo, yo aun no había empezado a dibujar, pero antes le pregunté:
Que buscas la receta de tortilla de patatas ? - le dije en broma pensando que sólo ojeaba los libros para disimular mientras yo iba a pintar .
No, tonto, estoy investigando - tu pinta y calla.
Resulta que los brujos que abandonaron GreendarPlate por culpa de los Guinnes y Temple, se reunían en bibliotecas como esta de forma clandestina para buscar como derrotar a sus enemigos que les estaban explotando, y para que nadie llevase dicha información consigo guardaban recetas secretas y sus más prestigiosos avances e información entre las páginas de libros de recetas que ya nadie leía.
Y cómo sabían cómo encontrarlas entre tanto libro? - os preguntaréis al igual que yo me pregunté también…
Esta es la respuesta:
Escogieron los libros más improbables , los libros de recetas de brócolis y coliflor. Y camuflaban recetas secretas de sus cervezas e informaciones de sus reuniones entre sus páginas, como si fuesen recetas del mismo libro.
Así que dejé al maestro buscando entre recetas y me concentré en esa mujer, a quién debía dedicar mi próxima obra de arte.
No sabía que reacción tuvo el primer dibujo que entregué, pero si el segundo, la chica se emocionó porque pinté algo relacionado con algo que le gustaba, así que debía hacer lo mismo con mi nueva víctima.
A ver, qué le gusta a esta mujer? - pensé
Una vida dedicada a ordenar recetas, sumado a su sobrepeso obvio, de persona golosa, dejaban claro que era amante de la comida, eso no tenia fallo.
Me faltaban referencias, más de lo que podía ver delante de mi, me volvía loco buscando pistas para poder hacer mi cuadro PatriCHio de una forma mínimamente decente.
Me fijé en que leía, parecían recetas de ramen, una sopa típica japonesa que se ha puesto de moda en Europa entre hipsters y freaks, que aceptan pagar un dineral por ese Yatekomo* de lujo, que no deja de ser una sopa de fideos con cosas.
Se lamia los labios mientras ojeaba los dibujos y pasaba las páginas, por lo que se veía claramente que la comida de origen asiático era de su gusto, sólo le faltaba lamer las hojas de las revistas - pensé.
Seguí fijándome, entonces vi que en el cuello llevaba una cinta de color azul claro, ésta, finalizaba con un ganchito donde colgaba su tarjeta de identificación de bibliotecaria, una llave y un llavero redondo azul como la cuerda, con la cara de un gato gordo, un dibujo animado de origen japonés llamado Doraemon.
Igual que la del bus, otra “freaky” como se dice, no sabía que habían freaks de 60 años pero parece que si, en Dublin solo veo freaks y hipsters e inmigrantes de todos los lugares, sobretodo japoneses o chinos que se hacen pasar por japoneses para vender ramen que está de moda o eso creo.
No dudé más, un gato azul zampando ramen, para que me iba a complicar, los mensajes eran claros!
Triángulo, medialuna, redonda, pim pam... me vine arriba, cada vez añadía más detalles y el abstractismo tenía mejor impresión, dejando ver una figura clara para un buen interpretador, y multitudes de opciones para quién goza de un poco de imaginación.
Esta vez añadí color a mi obra, ya que antes de sentarme con el maestro, pasé por la sección de niños dónde parecía que no hubiese habido nunca presencia de uno... igual porque obviamente no pueden estar en silencio impoluto tanto rato... habían dejado unas cajas de regalo para los niños con la publicidad de la marca donante impresa en el set de 4 lapiceros de colores empaquetados.
Sin preguntar y como ser español que soy con genes de repiñar por naturaleza... y mentalidad de pobre, de lo gratis pa la saca, no dudé en coger una cajita, perdón, dos.
Que triste, pienso al escribir esto, describirse así como si el hurto fuese defendible por genes..
Aún así era para uso de los asistentes a la biblioteca y me sentía en derecho de hacer uso de ellos aunque la duda moral de llevarme dos cajas aunque fuese porque eran distintos los colores.. quedaba en el aire..
Bueno ya sabéis de dónde conseguí los colores para pintar al gato cabezón comiendo ramen en mi formato street cubism para impresionar a otra elegida del Maestro a la cuál no conocíamos.
Firmé en verde, y listo!
Arrastré, sin querer, la silla dando el último trazo de mi firma con tanta emoción que desperté la mirada de la bibliotecaria, me miró desafiante, y miró el reloj, justo era el cambio de turno del seguridad, y un buen funcionario sabe que no llamas a tu compañero para hacer horas extras, así que sabía que le tocaba a ella el trabajo sucio.
Se levantó. Yo miré al Maestro, el me miró despreocupado.
Después de 10 pasos de distancia que nos distanciaban, 10 pasos que resonaban con eco por toda la sección de cocina, en la que sólo estábamos el maestro esa mujer y yo.
Una vez presente delante de mi me dijo firmemente:
No conoce usted las normas de esta biblioteca?
Le parece correcto su comportamiento?
y así 3 o 4 frases más para minar mi persona, intentando hacerme sentir mal, dramatizando lo sucedido... Sus frases se notaban estudiadas y memorizadas después de llamar la atención a pobres individuos durante al menos 30 años de carrera...
Yo estaba preparado, sabía que eso iba a pasar, lo presentí al ver como se levantaba y se acercaba a mí. Pero tenía claro que estaba de misión, y debía dejar el orgullo, a un lado, y aunque me apetecía decirle palabrotas a esa mujer despiadada, quise entender su necesidad de cariño, y calmé mi sed de rabia por las calamidades que me había dicho por un :
Disculpe Señorita O'Sullivan (leí el pin con su nombre rápidamente), no quise interrumpir su lectura, entiendo que se enfurezca por mi grosera y ruidosa actuación, ha sido simplemente, un acto de exaltación emocional percibido por la realización de mi nueva obra artística dedicada a la musa de las recetas.
Sorprendida por mi respuesta la cual no esperaba, y mirando de reojo la mesa donde estaba el dibujo, contestó:
Acepto sus disculpas caballero, ahora si no es deshonesto puede decirme quién es esa musa? y cual es su obra? quién es usted?
Ejem.. - Me disponía a contestarle mientras el maestro me miraba atentamente asombrado por mi actuación.
Permítame presentarme, me llaman Don PatriCHio el artista del street cubism, estoy de gira por el norte de Europa para presentar algunas obras e inspirarme para las siguientes.
Veo que es muy humilde, obviamente la musa de las recetas es usted, y aquí tiene mi regalo, un post it oficial de Don Patrichio, el "gatomen".
El Rasta estaba flipando con mi actuación y riéndose a la vez por el nombre de mis obras.
Yo cada vez me sentía mas cómodo con mi personaje.
Ella como buena freak, entendió mi arte, rápidamente sabía que era doraemon zampando ramen. Dos cosas indispensables en su vida, lo que simplemente por ese echo el cuadro era bueno, sumándole la propaganda de mi discurso, llevó a su interés y sus disculpas también.
Muchas gracias, es una verdadera obra de arte! - dijo ella
Ehem... y disculpe mis modales, a veces no soy la más amable del mundo cuando interrumpen mi lectura- asumió sonrojándose, y bajando la cabeza repetidas veces como cuando Novita pide disculpas porque la ha liado.
Le contesté que no pasaba nada, y nos levantamos para irnos, Mis O'sulivan dio un paso inesperado al frente , y nos dijo seriamente, cómo si no se tragase de repente nada de mis palabras anteriores...:
Tu puede que seas un artista, pero este que está a tu lado parece que busca algo... ya he visto gente ojear libros de brócoli y coliflor otras veces, y todos tienen el mismo perfil.. Hace años que nadie entra aquí, des de la moda del fast food y buscar recetas en internet o por chatgpt, nadie viene a buscar recetas de la abuela ni nada parecido, sólo aparecen de vez en cuando tipos con un acento algo distinto al irlandés, difícil de determinar de donde, con un ligero olor a cerveza afrutada como perfume, normalmente sin compañía, pero siempre buscan libros parecidos, toman nota y se van... siempre con aliento a desesperanza y alejándose cómo quien esperaba encontrar algo que busca desde hace tiempo y esperaba que estuviese aquí, entre brócolis y coliflores.
Nunca le di más importancia hasta que entré en la sección descatalogada, una sala donde hay libros muy antiguos que no están expuestos al público por política de los de arriba, no me preguntéis el porqué, lo curioso es que dentro de los miles de libros descatalogados, una gran mayoría contenían recetas de brócoli y coliflor, que daño puede hacer al consumidor una receta de brócoli de hace 50 años? porque no habían descatalogado las recetas de zanahoria de la misma época? que clase de clasismo entre verduras había por parte de la organización?
Me llevé las dudas a casa, en esta biblioteca no es que haya mucho compañerismo, es tan grande, cada uno llega hace el check, vigila su zona, la ordena, cambio de turno y hasta el día siguiente, nos conocemos por llamada entre secciones cuando algún despistado pide algún libro o lo deja en la sección equivocada, o para verificar fichas de los que vienen a prestar libros.
Los que más conocen la biblioteca y a sus trabajadores son "los carrilleros" que llamamos, van con el carrito de sección en sección y planta por planta, implantando nuevos libros y ordenando los que están fuera de sección.
Okey - contesté... parecía que quería seguir hablando ella
La cuestión que como no tengo muchos amigos aquí me puse a investigar por mi cuenta, y resulta que el nombre de esta compañía es BRO&CO y no me preguntes porqué pero está a nombre de un chino de 90 años llamado LEE. Al que no he visto en 30 años que llevo aquí.
Le pregunté a la única persona que me hacía algo de caso en esta biblioteca, Johan, un carrillero al que le encantaba Doraemon como a mí y me hacía algún favor si le regalaba unos doriyakis, además le preparaba tuppers de ramen para su hora del descanso.
Johan no era muy inteligente, pero fiel y bueno con todos, no miraba mucho el trasfondo, creía que todos eran buena gente, después de mi investigación sobre los BRO&CO, le dije que preguntase en cada uno de las secciones si tenían algún libro con el contexto brócoli o coliflor.. cómo plantarlo, historias de que el dibujo protagonista es un brócoli...
-se quedó callada
Y ...?? - preguntamos
2 cosas - dijo la bibliotecaria
1. Johan ya no existe. Dijeron que lo habían despedido pero no es verdad, fui a su casa y no había nadie, la vecina dijo que la mujer que vivía ahí se marchó porque acababa de perder a su hijo.
2 no hay ningún libro de ninguna índole dedicado al brócoli o coliflor, excepto los pocos no requisados de mi sección la cuál ha registrado sólo 5 visitantes al año de media. Además, ahora cuando alguien se lleva un libro de "brócoliflor" el sistema directamente no te deja llevártelo, nos hace apuntarlo y si no esta en la base de datos lo archiva en la base de datos de los libros que van al almacén descatalogado.
Así que sea lo que sea que signifique... Tened - alargó la mano y nos dio una tarjeta.
Esto abre la puerta trasera del almacén donde podréis encontrar los libros descatalogados. Sólo os pido que no vengáis aún, me jubilo en 2 semanas. Esperad hasta entonces y encontrad lo que sea que buscáis, y lo que mato a mi único amigo Johan - tal como terminó salió corriendo llorando.
Sin poder decir nada, marchamos con toda discreción posible. El Maestro estaba contento, se le iluminó la mirada, sabía que en ese almacén habría mucha información importante, sin quererlo habíamos encontrado información privilegiada.
De camino a la próxima parada, El Rasta no paró de darme las gracias por mi impecable actuación en la biblioteca y haber conseguido la llave a la posible solución de si receta.